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anime y manga

 
 
 
 
 

                                

pita ten

Pita Ten es una de esas series "kawaii", "cute" o, como denominamos aquí, "monas". Los personajes son sencillamente adorables en su diseño y comportamiento. Es una de esas series donde lo más violento que podemos ver puede ser una caída accidental al suelo o cortarse con un cuchillo mientras se pelan las patatas para la cena.

Uno de los protagonistas principales de esta historia se llama Kotarou Higuchi, un niño relativamente normal. Perdió a su madre cuando era muy pequeño. Esta murió al saltar sobre él para evitar que fuera atropellado por un vehículo y, aunque no la recuerda muy bien, sigue recordándola. Es un niño que tiene que llevar buena parte del trabajo en casa, ya que su padre no tiene tiempo para cocinar, limpiar y otras tareas domesticas, de manera que tiene un comportamiento bastante serio y maduro para su edad.

Una mañana, al salir de casa para ir a clase, una muchacha aparece sorprendentemente ante él, saludándolo con un gran afecto y cordialidad. Él huye espantado ante una aparición tan "rara", aunque ella lo perseguirá durante el resto de la serie.

Esa jovencita no es otra que Misha, una joven curiosa y desconcertante que no solo es su nueva vecina, también está matriculada en el mismo colegio (aunque no en primaria, sino en Junior High) y tiende a colgarse obsesivamente sobre Kotarou, para desesperación de Koboshi.

Uematsu Koboshi es amiga de Kotarou desde el jardín de infancia. Una niña preciosa que esta perdidamente enamorada de Kotarou, aunque su poco desarrollo y su enorme timidez ante estos temas provocará continúas situaciones cómicas. El grupo de amistades se completa con Ayano Kouji o "Ten-chan".

Ayano Kouji es un chico de la misma edad que Kotarou, aunque es el "guapo" del colegio. Tiene un rendimiento excepcional tanto en los estudios como en deportes. No obstante, eso no hace de él una persona presuntuosa, muy por el contrario es un chico muy normal.

Hasta aquí la cosa parece sencilla, pero el problema es que Misha, aparte de ser atolondrada y extraña, es un ángel.

¿Un ángel? Bueno, mejor dicho es un aprendiz de ángel. Un ángel alegre, bondadoso y de gran corazón, aunque más bien torpe. Frecuentemente sus intentos por "ayudar" producen más problemas que soluciones.

La cosa se complica con la aparición al poco tiempo de Shia. Esta es una aprendiz de demonio que esta acompañada de Nya, un gato que es su maestro y mentor. Lamentablemente para él, si Misha es torpe como aprendiz de ángel, es en muchos sentidos mejor que Shia.

Shia es un desastre como aprendiz de demonio. No solo tiene muy poco poder debido a su anemia, también, para desespero de su maestro, tiene tendencia a preocuparse por los demás y no acaba de pillarle el truco a eso de "hacer el mal".

De hecho lo divertido empieza cuando ambas aprendices de ángel y demonio acaban viviendo juntas como vecinas de Kotarou.

¿Donde se ha visto que un ángel y un demonio vivan juntos? Eso es de por sí ya bastante extraño, aunque para ellas no parece ser un problema. Shia es un desastre como demonio, pero es muy buena limpiando y cocinando, aspectos en los que Misha es un desastre, así que, a cambio de vivir en su apartamento, Shia limpia y hace comidas. No solo es un arreglo conveniente, sino que ambas se convertirán además en buenas amigas. Algo que desde luego no será visto con buenos ojos por parte de sus mentores y examinadores.

Falta para completar el elenco de personajes a Mitarai y Kaoru Hiroshi, ambos hijos de una acaudalada familia y perfecto ejemplo del niño rico repulsivo donde los haya.

Mitarai se prenda de Misha, y odia a Kouji por lo fácilmente que lo supera en estudios y deportes (y sin tutores privados). Esa enemistad encuentra el rechazo frontal de su hermana Kaoru, quien por su parte se prenda irremediablemente del teórico "enemigo" de su hermano.

La serie contiene multitud de momentos divertidos, aunque los últimos episodios son de los que yo denomino como "de paquete de pañuelos por cada diez minutos". Una serie amable, divertida y entrañable apta para cualquier edad, aunque con un contenido en edulcorantes francamente elevado.

Aun devanándome los sesos, soy incapaz de imaginar ni siquiera media docena de objeciones que pudiera inventar el mas acérrimo y reaccionario anti-anime. Es una serie difícilmente criticable aun por el más delirante miembro de cualquiera de esas asociaciones que pretenden decir que es "bueno" o "malo" para su emisión en TV. Una serie enternecedora llena de humanidad que pretende mostrar que, en ocasiones, las divisiones entre grupos son más arquetipos y estereotipos antes que realidades

 

 


                                

 
                                  

                                                     

                                                                       

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